¿QUÉ DEBEMOS ESPERAR DE UN INTERIORISTA? ESTHER PÉREZ GAROÑA

Un día nos damos cuenta que tenemos la casa revuelta, un caos,

no tiene orden, no es armoniosa, no nos sentimos a gusto,

necesitamos que alguien nos guíe, que nos aconseje…

Vamos acumulando objetos a lo largo de nuestra vida, forman parte

de ella, queremos conservarlos pero… ¿queremos conservarlos por

lo que nos supuso conseguirlos?, ¿por lo que significan

emocionalmente?, ¿porque ellos reflejan nuestro estatus?

Ese objeto que antes te parecía imprescindible, que formaba parte

de ti, hoy, por alguna razón, no sabes dónde colocarlo, quizás te

sobra, pero te cuesta deshacerte de él; un día te sirvió, hace mucho

tiempo que no lo usas pero… ¿cómo te vas a deshacer de él?, ¿y si

un día te hace falta?

Acumulamos, ocupamos espacios e impedimos que nuevas cosas

entren a nuestra vida. Sabemos que “eso” ya no nos gusta, que no

sintonizamos con “eso”, que no tienen sentido que sigan ocupando

un lugar, pero nos resistimos a tirarlo; hay otras cosas que forman parte

de ti, de tu vida, de tu historia, pero no sabes ni dónde ni cómo

colocarlas.

Pedimos ayuda, necesitamos que alguien nos oriente, que nos haga

reflexionar sobre qué debemos tirar y qué debemos guardar; no

debería entrar a tener en cuenta el valor crematístico que tiene, ni lo

que luchamos por conseguirlo, se trata del significado que tiene

para nosotros. Hay objetos que forman parte de ti pero los

arrinconas, no son especialmente decorativos, ni están en la

vanguardia de la moda; parece que te avergüenza que formen parte

de ti, de tu historia, los tienes en el cajón, están allí escondidos…

Ahí entramos nosotros…”los interioristas”, lo cuestionamos todo,

queremos la perfección, valoramos todo, la luz, el color, el espacio,

hacemos de tu casa nuestra casa o la casa que sea digna de ser

valorada por cualquier persona que entre en ella, pero… ¿es en

realidad NUESTRA CASA?, ¿o es la casa que vamos remodelando

para que le guste al otro, a los otros?

 

Tu casa es tuya, sólo tuya, desordenada, sin saber muy bien

dónde colocar cada objeto. Un buen interiorista te ayudará a

recolocar tus cosas, tus recuerdos, te ayudará a poner orden, a

embellecer lo que tenías guardado en el cajón y a ponerlo en un

lugar de honor, que siga siendo parte de tu historia, y hará de eso

que tu creías irrecuperable algo de gran valor y belleza…

gloriamaroto

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