ESTHER PÉREZ GAROÑA. CUANDO ESPACIO Y NATURALEZA SE HACEN UNO

ESTHER PÉREZ GAROÑA.CUANDO ESPACIO Y NATURALEZA SE HACEN UNO

Tenemos clientes que nos demandan rehabilitar estancias relacionadas con el cuidado de la salud. En este caso, fue un Centro relacionado con la salud mental.

No son muchos los espacios en los que como interioristas podemos desarrollar con total soltura nuestra creatividad debido a que estos proyectos están sujetos a regulaciones y normas específicas…¡y ahí está el reto!

¿Qué priorizamos?  ¡Para nosotros las personas internas eran lo más importante! Quisimos proporcionarles un espacio que les aportara un poquito más de paz mental y les generase una sensación de bienestar y calma.

Nuestro objetivo fue que el interior interactuara con el paisaje natural que por suerte ya disponíamos. Llevamos los grafitis del mundo real a su mundo para hacerles sonreír; grafitis llenos de corazones, con colores de esperanza, de armonía y felicidad, para transmitirles que ellos también forman parte de ese mundo loco que existe ahí afuera.

Ha sido un placer trabajar para verles sonreír.

Durante la ejecución de este proyecto muchas veces me pregunté si ellos se merecían estar ahí o éramos los que estábamos fuera quienes realmente tendríamos que estar dentro.

Observaba cómo, cuando se acercaban a mí y me decían algo, ni sus preguntas ni sus repuestas  pasaban por el filtro de la razón; no adulaban, no guardaban las formas, su sinceridad me llenaba de ternura, me pedían caricias, besos, o un euro. Me decían que sí les gustaba mi abrigo o el esmalte de uñas que llevaba o, por el contario, otro día me decían que no les gustaba que les hubiera roto el bar porque entonces se tenían que tomar el café afuera y hacía frío.

Vi parejas besándose –porque allí también existe el amor-. Ciertamente, pocas veces he visto las miradas de cariño y cuidado que transmitían. Sus miradas son sinceras, son sinceros en sus actos, en su palabra, en su sonrisa y en su pena.

Una vez leí, antes de que me fuera encargado este trabajo tan bonito y que tanto me ha aportado, que a veces los locos se curan, pero la hipocresía y la estupidez siempre van a más, y esto no tiene cura. Supongo que esto me hizo observar de forma más atenta su comportamiento y llevarme a la siguiente reflexión.

A veces tenemos que escapar de lo establecido, lo formal, lo cuadriculado. ¿No es cierto que sin luz no existiría la oscuridad?, ¿que sin el llanto no existiría la risa?

Sin el ruido no se apreciaría el silencio, por eso creo que sin la locura no sería posible que existiese la cordura.                               

gloriamaroto

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